“Es positivo que la música sea un altavoz contra las injusticias”

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Marta Rodríguez

 El cantautor asturiano Alfredo Gonzáles, inicia la gira de su nuevo disco “La paciencia del faquir”

Alfredo González,“La paciencia del faquir”
Alfredo González, “La paciencia del faquir”

Con más de diez años de carrera profesional a las espaldas, el músico turonés Alfredo González saca su cuarto álbum al mercado. Con La paciencia del faquir comienza una gira que le llevará por parte de la geografía nacional desde principios de mayo. En conversación con Cantábrico Musical nos desgrana las claves de su trabajo y sus composiciones.

Cantábrico Musical: La pregunta es casi obligada, ¿por qué ese título para el disco?

Alfredo González: Fue una combinación que partió de un trozo de letra de Boni Pérez que dice: “pero tú y yo dormimos en la cama del faquir”. Me encantó esa idea y de repente me di cuenta de que los músicos somos un poco faquires, porque de alguna manera tragamos cuchillos metafóricos. También a veces somos un poco engañones, como los faquires, porque somos los eternos sufridores en las letras, pero a la vez estamos engañando en un sentido picaresco. Y luego metí lo de la paciencia, porque dicho todo junto me gustaba mucho y creo que la única manera de cumplir los sueños es esperar mucho por ellos.

CM: ¿Qué ofreces en este nuevo trabajo?

A.G: Me gusta innovar en lo que hago y este es un álbum más eléctrico dentro del rock de autor que yo ya hacía antes. Es un disco más alternativo, por decirlo de alguna manera, e intenté que los textos fueran más directos, cuidados. No sé muy bien por qué, tal vez los años te llevan a hacer las cosas más sencillas.

CM: ¿A qué se debe ese giro hacia lo eléctrico?

A.G: He tenido suerte en los últimos años de ir tocando más con bandas, hemos hecho más giras y eso te da una visión interna diferente. Lo que me hizo pensar que lo que me gusta es tener una banda de rock detrás y no estar yo solo con el piano. Aunque eso tiene su parte positiva; lo hago y lo seguiré haciendo, pero me encontré muy cómodo con la banda. Y también uno al final es todo lo que escucha. Yo en los últimos años he escuchado mucho rock y música alternativa, mientras que los primeros años, cuando empezaba a componer, me decantaba más por cantautores. Estos ahora no los aborrezco, me siguen encantando, pero parecen una etapa que ya aprendí.

CM: Dentro de esas influencias que mencionas, ¿a quién destacarías?

A.G:Los últimos años he sido bastante beatlemaniaco; toda la vida los escuché, pero me intenté meter un poco más, analizando letras y músicas. También citaría a los Rolling Stones, Arctic Monkeys o Los Planetas. He ido mucho a festivales, no sé, a lo mejor la influencia viene por ahí. Yo mismo no lo tengo muy claro. Siempre me cuesta responder, porque escucho muchísima música. El tiempo que no dedico a escuchar música, es para escribir, leer, ver cine o dar alguna clase. Estoy completamente imbuido en la cultura en general y en la música en particular.

CM: ¿Nos puedes mencionar a algún músico que te guste en el panorama astur?

AG: Bueno, gran parte son amigos, así que los tendría que destacar a todos. Últimamente, por decir un disco que me llamó mucho la atención y que fue uno de los acicates para que fuera a grabar un disco con Paco Loco a Cádiz, fue el de Alberto & García, un grupo que ganó un concurso de Radio Nacional. Les conocía de hacía años y después de escuchar su álbum con Paco Loco, pensé que era muy bueno y muy bonito y me incitó a bajar a grabar. También el grupo Bueno, con el que además colaboré a los teclados. Luego está mi gran influencia y mi gran amigo, Pablo Moro. Y el más ilustre para mí en este momento, que es Nacho Vegas.

CM: ¿En qué te inspiras para escribir tus letras?

AG: La verdad es que con el paso de los años te fijas en todo, porque se te acaban los recursos creativos. En este disco es la primera vez que tengo las melodías antes que las letras o muy pocas letras y mucho de melodía. Y al final, las letras acaban saliendo. No son autobiográficas, pero sí tienen algo de mí o de algo que viví de alguna manera o que leí en un periódico, pero que forma parte de mi vida. Cuando escribo canciones por encargo, que también lo hago, quizá son un poco más abstractas. Pero yo creo que al final siempre acaban teniendo algo de uno. De todas formas, después de tiempo, uno también posee sus trucos, tira de sacacorchos y busca en su pasado o en el de otros.

CM: ¿Así que primero creas la música y luego la letra?

AG: Lo que hacía hasta la fecha era música y letra juntas. Aunque tuviera una melodía, si no tenía el siguiente verso, no seguía. Esta vez, sin embargo, me vi con un montón de músicas creadas y muy poco de letras. De hecho algunas se las pedí a amigos como Boni Pérez o Pablo Moro.

CM: Uno de los versos de Colisión de tráilers dice: “Cada prohibición era un combate”. ¿Estamos ante una declaración de intenciones, es combativa tu música?

AG: Es un disco combativo, aunque indirectamente. No me gusta la música panfletaria. En este caso se refiere a una historia de amor desastrosa, pero a la vez perfecta, porque habla de que nada se nos va a poner por delante. En mi disco existen 2 o 3 temas que son combativos bien desde un punto de vista político u otro. Sí me gusta el verbo transgredir y me gusta utilizarlo.

CM: ¿Entiendes que la música tenga una vertiente social o te decantas más por lo poético, o quizás una combinación de ambas opciones?

AG: Creo que la combinación es lo perfecto. Hay canciones de todo tipo, pero la gente que tenemos la posibilidad de llegar a un público, tenemos la obligación ética de decir…no lo que está bien o lo que está mal, yo no lo sé, yo no lo decido, pero sí sé lo que es justo y lo que no lo es. Si estoy viendo que en este país los bancos están robando a todos y están haciendo que la gente muera de hambre, eso es una injusticia a los ojos de cualquiera. Entonces veo que es positivo que la música sea un altavoz contra las injusticias.

CM: ¿Qué te parece el panorama de mercado que se os presenta a los cantautores?

AG: No me gusta ser pesimista, pero en este caso no puedo ser otra cosa, partiendo de que el Estado nos ha puesto un 21% de IVA. En cuestiones de dinero se lleva un montón de dinero que no se lo lleva al porno, lo que en sí mismo me parece pornográfico. Además, necesitaríamos más ayudas, tanto hablar de las ayudas al cine-con las que estoy completamente de acuerdo-, pero debería ayudar a la música también. Hace años hubo la burbuja de los conciertos gratuitos pagados por ayuntamientos. Se consiguió que la gene no supiera valorar que la música también se paga. Se debería poner una entrada para evitar eso. Si tú vas al supermercado y te ponen dos productos, uno gratis y otro no, al gratuito lo vas a mirar de otra manera. Piensas que seguro que tiene algo malo, si te lo regalan es por algo. Yo creo que con la música pasó esto hace años y ahora lo estamos pagando. También la nula manera de la industria discográfica de adaptarse a los nuevos tiempos. Internet está aquí, ya no tiene solución. No se le pueden poner puertas al mar. En lugar de estar llorando por la piratería y cosas que ya hemos visto que no tienen solución, habría que reorganizarse de otra manera. ¿Cómo lo estamos pagando los músicos que no somos famosos ni multimillonarios? Nos encontramos con un mar en el que hay tantísimos tipos de peces que el público no sabe elegir. La gente abre Spotify y ve miles, millones de artitas y así es muy difícil filtrar. Por tanto, llega a la audiencia el que más dinero dispone para la promoción o más suerte, que esta juega un papel fundamental.

CM: Cuando dices luchar juntos, ¿no te refieres a la piratería?

AG: No, yo creo que ese tema es muy difícil. En primer lugar, porque no se pueden poner diques al mar, y en segundo lugar, España no está educada en cuanto a la música. La mayoría de la gente no considera a la música como un producto cultural. Por eso le da absolutamente igual descargarse 100 que 150 discos. No vamos a conseguir cambiar eso. El consumo de música a través de atunes en Europa es muy superior a su consumo en España. En nuestro país existe la clásica pregunta de a qué te dedicas y si respondes que a la música, te repreguntan eso de “¿y de qué vives?”. Mientras nos siga pasando eso, no hay nada que hacer. Se podría aspirar a que el dinero que nosotros perdemos, se lo quiten a las telefónicas, que son las que ganan pasta con las ADSL y los 7 Gigas, pero el Estado nunca va a meterse en eso.

CM: ¿Lo que propones es agruparos para presionar a la administración y conseguir más apoyos?

AG: Sí, deberíamos sindicarnos. Proponer más ayudas del Estado, más inversiones en formación musical, porque la música es una de las grandes perdedoras en la educación en este país. Pero deberíamos organizarnos no solo contra el Estado, que no es el culpable de todos los males, sino también para pelear contra las distribuidoras, que nos imponen precios abusivos de venta, contra las tiendas, que podrían bajar precios de venta, contra salas que nos exigen alquileres abusivos. Hay muchos aspectos contra los que se puede luchar. Si no estamos unidos no vamos a conseguir nada. Si mi caché es de 500 euros- `por decir algo- y tú aceptas ir al mismo sitio y tocar por 80 euros, me estás perjudicando, porque yo tengo que ir por 80 euros o quedarme en casa. Mientras los músicos no nos unamos, esto va a seguir ocurriendo.

CM: ¿En Asturias no existe ninguna asociación para la defensa de vuestros intereses?

AG: Hay una que está empezando a desarrollarse ahora: la Caja de Músicos, de Gijón. Están haciéndolo muy bien, su voluntad es muy buena. Creo que se trata de un paso muy importante para que se repliquen más en otros sitios de Asturias y España y los músicos se apoyen entre ellos.

CM: Echando la vista atrás, al momento en que decides dedicarte a la música, ¿qué balance haces?¿Te arrepientes de esa decisión?

AG: Esta es la pregunta más difícil de todas. Uno solo debe arrepentirse de lo que no ha hecho. Yo no causé daño a nadie, al menos no tuve la intención…Pero cuando echas la vista atrás, no sé si he elegido el camino adecuado o no, porque es muy duro. Los músicos vivimos en un vaivén constante, no tenemos salario fijo al mes, las condiciones son males. La sociedad en muchos casos no entiende que cobres entradas a 10 euros, porque solo ve dos horas de concierto. Pero tenemos que pagar a la banda, gasolina, cenas, comidas, hay ensayos. A veces no sabes si acertaste intentándolo con esto o si debería- como dice mi madre- ponerme a sacar una oposición. D todos modos, también está el aspecto positivo. Yo llevo 10 años, que fue cuando saqué mi primer disco, una pequeña aventura. Durante todo ese tiempo he conocido a gente maravillosa. He compartido escenario con muchos de mis ídolos. Y lo más importante, he creado un puñado de canciones que merece la pena recordar.

CM: ¿Qué sensación tienes cuando la gente canta tus temas en un concierto?

AG: Es indescriptible. Nosotros siempre hablamos de la droga del aplauso. Realmente si estamos aquí es porque nos escuchan. Si fuera algo para mí mismo, escribiría un diario, unas memorias. Es una especie de sentimiento de reconciliación con uno mismo y con los demás. Ese feedback es una especie de comunión.

CM: Para finalizar, háblanos acerca de tus proyectos más cercanos

AG: El 8 de mayo empieza la gira en Pola de Laviana, luego paso por Zaragoza, León. Después del verano me voy a Madrid, Valencia. Es una rueda de buscar conciertos en los que no se pierda mucho dinero y se pueda sacar algo. El año que viene me gustaría ir de gira por pueblos de Asturias. Llevar la música por donde no suele haberla, lugares donde no existe mucha actividad musical. Yo sé que la gente lo agradece. Y me gustaría contar con el respaldo de algún ayuntamiento o Cultura. Me apetece moverme y ver las caras de la gente que no está acostumbrada a ver música.