"Tresparock", un festival pequeño pero ambicioso y admirable

"Tresparock", un festival pequeño pero ambicioso y admirable

Nuestra periodista Aythami Pérez Miguel narra en primera persona la celebración del festival burgalés de las Merindades

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Aythami Pérez Miguel
Foto: Porco Bravo: Manu, el cantante, con la ya conocida careta de jabalí que saca en sus conciertos.
Foto: Porco Bravo: Manu, el cantante, con la ya conocida careta de jabalí que saca en sus conciertos.

Llegábamos por el mediodía de este sábado 25 de julio a Trespaderne, pueblo burgalés de las Merindades inundado por el buen ambiente del festival que este fin de semana se ha celebrado allí. Ilusión y alegría que se extendía incluso a los vecinos que viven cerca de los conciertos. “Os vemos jóvenes y contentos y eso a nosotros nos alegra”, así describía una vecina sus sensaciones sobre el festival y eso que su puerta era un ir y venir de furgonetas, ya que se encontraba situada justo en la zona de carga y descarga de los instrumentos.

Al llegar a la zona de acampada ya se respiraban las ganas, la ilusión y la buena atmósfera que los que llevaban allí desde el viernes se habían encargado de crear y que se iba extendiendo hacia todos los rincones. No se puede dejar de mencionar esa excelente zona de acampada de hierba junto al río.

El viernes por la noche cayeron algunas gotas pero el sábado el tiempo acompañaba, así que trasladamos nuestra emoción y nuestras ganas hasta la plaza en la que se iban a celebrar los conciertos. Festival familiar, pequeño pero ambicioso y admirable, al que no le faltan ni puestos de camisetas y demás artículos a la entrada. También contaba el festival con un puesto de comida, al que te podías acercar sin necesidad de salir del recinto y desde el cual se podía seguir disfrutando de los conciertos. Detalle esencial sobre todo a partir de ciertas horas de la noche.

Nada más llegar al recinto la organización te hace sentir como en casa, gente cercana y apasionada dispuesta a ayudar en lo que se preste. Esa gente que tiene detalles que gustan al público, para las primeras 200 consumiciones había un pack regalo que incluía un CD recopilatorio de algunas de las bandas que este año han actuado, un lote de pegatinas, un mechero, un preservativo y una púa.

El cartel de este año para el sábado contaba con grupos como Envidia Kotxina, Narco, Porco Bravo, Commando 9mm, Blowfuse, Toni Metralla & Antibalas, The Guilty Brigade y The Rockin’ Pneumonias; tributo a Ramones.

Alrededor de las seis y media de la tarde comenzaba a sonar Manolo Uvi con únete al Commando 9 mm. Uno tras otro se fueron sucediendo esos temas que son historia viva del punk rock madrileño y español. Marcando el ritmo, un batería de calidad. Al día siguiente se les pudo ver refrescándose cerca de Trespaderne, concretamente en la preciosa cascada de El Peñón, localizada en Pedrosa de Tobalina, paraje recomendable para cualquier día de verano. Más aún para aquellos que en la noche anterior se habían entregado a disfrutar a lo grande en el Tresparock.

Después fue el turno de la actitud y personalidad desbordante y de la estética skate-punk noventero de Blowfuse. Saltos, energía y carisma brutales sobre el escenario que se contagia al público. Su locura y la puesta en escena se fueron apoderando del concierto, lo que logró que la interacción entre los asistentes y la banda acabase siendo formidable.

Ataviados con los chalecos reglamentarios con Tonino a la voz de mando, era el turno de Toni Metralla y Los Antibalas. Este año han presentado disco en el que incluyen versiones de grupos que han adaptado a su estilo y que hacen suyas por la soltura con la que las tocan.

Turno ahora para Envidia Kotxina y sus potentes letras. Esa banda que celebró el año pasado sus veinte años y que derrochan energía suficiente para aguantar otros veinte más. Sin contar con la fama mediática de otros grupos, han logrado convertirse con justicia en un grupo respetado y auténtico, con una legión de seguidores que siguen emocionándose y vibrando cada vez que escuchan sus personales acordes. Logran una sonoridad que les identifica y diferencia y sus voces, tan bien definidas y características, logran que, cada vez que comienza un tema, sus seguidores se emocionen y así ha vuelto a suceder en el Trespa. Hugo demostró que, al contrario que Sansón, su talento no reside en su cabello pues pese a que se ha pegado un importante corte de pelo sigue siendo un virtuoso en la batería. En un momento dado, apareció un quinto kotxino en el escenario, Bruno, guitarrista y actual manager de la banda. Tras el concierto, entre otras muchas sensaciones, te queda ese deseo y apetito de querer disfrutar de sus directos y las verdades de sus letras durante veinte años más.

Mientras robábamos un rato para charlar con Envidia Kotxina, comenzaba a sonar Porco Bravo, que como comentó Hugo, batería de Envidia Kotxina: “eh, esto es un conciertazo”. Y así fue, Porco Bravo no defraudó. Manu, el vocalista, fiel al estilo de la banda, hizo lo que se esperaba de él. Aún así, aunque se conozca lo que va a suceder en el concierto, sigue siendo un directo fresco, cada vez distinto, que logra desatar la locura entre el público. Manu surfeó entre el público con tabla incluida y, según confesó después, esto les ha hecho cambiar dos veces de furgoneta en los trece años que llevan actuando con la tabla de surf, para adaptarse a ella. Se grapó hojas de periódico en el pecho, las hizo arder con total tranquilidad mientras seguía cantando, se prendió una bengala que se colocó en el trasero y surfeó de nuevo entre el público, esta vez sin tabla, simplemente transportado por las manos de los asistentes.

Pasada la una de la mañana le tocaba salir al escenario a Narco. Este año han estrenado nuevo disco, “Dios te odia”, del que interpretaron algunos temas. Contar con Narco en un festival es contar con su fiabilidad gracias al gran poder de convocatoria que tiene la banda sevillana. Lo hacen pasar muy bien en sus conciertos y en esta edición del Trespa también ha sido así.

Desde Navarra llegaban The Guilty Brigade, nunca había visto a este grupo, simplemente me había informado de ellos y me disponía a dejarme sorprender en su directo. Sobre el escenario sonó un punk acelerado con toques de hard. Un concierto intenso, cuatro jóvenes con ganas, energía y talento. Futuro prometedor.

Por último, llegó el turno del tributo a Ramones con The Rockin’ Pneumonias, llegados desde Miranda de Ebro. Era el turno del rock and roll más añejo y auténtico. Una inyección de buena música como broche final.

El cansancio nos ganó la partida y marchamos a la tienda. Así acababa para nosotros esta edición del Tresparock, con la esperanza de que a la Asociación Trespa Joven le vayan saliendo las cuentas y les puedan las ganas para que el año que viene podamos volver a disfrutar en una nueva edición del Tresparock. Un festival que reúne a bandas de menor trayectoria, a las que da visibilidad, con otras que cuentan con una gran experiencia en sus furgonetas. Nos vemos cuando la música vuelva a sonar.

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