Vuelve a casa por Navidad

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Ángel González

La Navidad vuelve todos los años y como tal los tópicos asociados, incluido el famoso eslogan del Almendro ‘Vuelve a casa por Navidad’. También vuelven los tópicos en la música pues llegamos a final de año y las discográficas buscan hacer ‘cash’, como les gusta decir ahora a los modernos. Para este propósito siempre hay premio asegurado con los discos de Villancicos (tan manoseados como esperpénticos) con las canciones de siempre y algunos inventos nuevos.

Con los temas nuevos siempre sufro el mismo castigo, la indiferencia del respetable y la crítica por no poner el “arre borriquito” o “los peces en el río” o… mejor dejo el listado para otros. Porque yo soy de los que aparezco amenizando en casa con este tipo de canciones nuevas. El reclamo por las antiguas viene justificado por saberse las letras y argumentado que quieren cantarlas en familia. Aquí es cuando yo me desespero y les planto la pandereta, la botella de anís del mono (no es publicidad encubierta), el matasuegras y para experimentados el kazoo (la guitarra no la saco porque temo que después de unas copas y las típicas peleas familiares se aporreen con ella). Una puesta la parada de instrumentos y las canciones tradicionales (interpretadas por Raphael y demás folklóricos de los años 50 y 60) vienen cuando “pario la abuela” y todos se excusan con no poder cantar. Así que nos fastidiamos a lo tradicional.

Pero no quiero hablar de villancicos ni de discos de navidad, una tentación a la que caen el 99’9% de los músicos. Hoy nos interesa centrarnos en el otro plato estrella de las navidades y por excelencia llegan los recopilatorios, sobre todo de Elvis y The Beatles. En el grupo se puede añadir a Sinatra, pero no hay mercado apetecible en estas fechas con ‘La Voz’. No existe Navidad sin un disco nuevo de ellos. Lo curioso es que los chicos de Liverpool se separaron en 1970 y Elvis murió en 1977, pero siguen apareciendo recopilaciones, remasterizaciones, canciones archivadas, recuerdos perdidos, nuevas recopilaciones, nuevas remasterizaciones, el disco del Cirque du Soleil, el musical de Broadway, instrumentalizaciones, versiones, recopilaciones, remix… y así podríamos estar sin parar hasta el fin de los tiempos. Es cierto que la producción en los ’60 y ’70 parece mayor que la actual, prácticamente un disco por año (cierto que muchos de ellos duraban 30 minutos y ahora no queremos nada que esté por debajo de los 80 minutos o mejor dicho nada que no pueda ser descargado a la carta). En Navidad nos dejamos engatusar con facilidad. Además, nos socorre cuando necesitamos hacer un regalo de improviso a alguien.

A finales de octubre, en concreto para el 30 (a mí me llego una copia para analizarla a finales de septiembre) apareció el disco “If I can Dream: Elvis Presley with the Royal Philharmonic Orchestra”. Un disco que combina las grabaciones del Rey del rock con nuevos arreglos de una de las más prestigiosas sinfónicas. El disco cuenta con la producción de Don Reedman y Nick Patrick, y las colaboraciones de Michael Bublé, Il Divo y Duane Eddy. 14 temas con aparente atractivo, que engrosará las arcas de sus herederos, pero que aportan muy poco de novedoso. Y si digo esto no es por manía a este formato de grabaciones. Yo siempre he sido de los que amo las colaboraciones entre artistas siempre y cuando se sienten juntos ante una mesa de grabación y desplieguen la magia de trabajar conjuntamente. Los trabajos sinfónicos fusionados con el rock existen desde años inmemoriales, pero en la mayoría de casos existe una estrecha colaboración entre los interesados Que sucede en el disco de Elvis, pues básicamente que no está vivo, lleva muchos años muerto y sus grabaciones mantienen ese sonido de la época y los hacen tan entrañables. A eso podemos añadir que de por sí muchas de las grabaciones de Elvis van acompañadas de arreglos orquestales, así que la novedad es hasta cierto punto relativa. Pero será exitoso, como todo lo que hace o mejor dicho hacía Elvis, la gallina de los huevos de oro del rock, porque es actualmente eso, una maquinaria de hacer dinero a costa del trabajo existente desde hace décadas. En palabras de Priscilla Presley “Este sería un sueño hecho realidad”, interesante afirmación que ayuda al juego de palabras del título del disco.

Alguien se preguntará si vale la pena, y la respuesta es que sí, pero también vale la pena cualquiera de las recopilaciones anteriores, y anteriores y discos de estudio y grabaciones demo y… porque no dejan de ser las mismas una y otra vez. Al final son esas canciones que le hicieron grande y que le mantienen grande. Elvis un hombre de pensó en vida y muerte.