David Bowie: mito, leyenda o legado de la música

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Ángel González

Enero suele ser un mes difícil para muchos entre el final de las navidades y la cuesta de enero. Para otros es el principio de una competición que celebra el glamour de los aspirantes a lucir las últimas tendencias a precios de falsa liquidación. Pero enero también es un buen momento para lanzar disco interesantes. Como dice el dicho “año nuevo vida nueva”. Pero la vida es encantadora y cruel a partes iguales, por ese motivo es capaz de regalarnos una obra maestra a la vez que aniquila de un plumazo a su creador, aunque con cierta ironía, porque Bowie era un músico excepcional, un amante maravilloso, un creador increíble y un ejemplo de glamour atemporal.

El mes de enero llegó con una estrella negra. Como el color que mostramos en los lazos de dolor tras la perdida de un ser querido. Una estrella que esconde en su interior uno de los que serán mejores discos de este 2016, pero lastimosamente se ha llevado por delante a una estrella que no necesitaba estar en la oscuridad absoluta para brillar con intensidad. Aunque la luz se apague, la música perdurará, y con eso me doy por satisfecho. La muerte de Bowie me ha hecho recordar destellos de la vida de Bowie que nunca aparecen en los libros de biografías ni en artículos. No he dejado de leer artículos que pueden ser interesantísimos sobre su vida y milagros que han adornado con canciones del británico. Lo más curioso en lo que concierne a las canciones es que podría hacerse dos listas. Por un lado los artículos que lo presentan del creador de las canciones más populares, léase Heroes entre ellas para amantes de lo popular, y los que han acudido a las más extrañas pero excelentes, los que se creen vivir la pureza del artista en cuestión. Dejando de lado esta cuestión del playlist de nuestra vida, quiero recordar los detalles que he recordado y que gracias a ellos pudo sentir la grandeza de un artista.

Mis recuerdos me han tele-transportado hasta el concierto de homenaje a su buen amigo Freddy Mercuri. El magnetismo que mostró ese dice hizo que todo un estadio Wembley rezara un padre nuestro en pleno concierto por la figura del vocalista de la banda Queen. Preguntaría a cada uno de los asistentes a tal evento si fueron allí conscientes de que rezarían en mitad del concierto y estoy convencido de que no habría hallado ni una respuesta afirmativa, pero él lo logro. Pero no se trataba de lucir brillo y durante los ensayos disfrutó como un fan ante la exhibición entre los tres miembros de Queen que restaban y el vocalista George Michael. Tal vez son pocos los que vieron el ensayo de Sombady To Love, pero si no lo hiciste en su día recomiendo el visionado con atención, primero para disfrutar de algo maravilloso y segundo para ver entre bastidores a un Bowie disfrutando de lo lindo. Los grandes artistas no solo viven de su ego sino que se llenan de emoción cuando los demás alcanzan un momento de climax. Su muerte repentina, pero acompañada de 18 meses de lucha contra un cáncer que nadie sabia, me ha traído a la memoria otros momentos de la historia de la música. El camaleón británico ha mantenido en máximo secreto su enfermedad. Muchos lamentarán no haber sabido de su enfermedad, pero la vida privada es de uno mismo. Mercuri en su momento hizo lo mismo, un acto que muchos criticaron porque pensaron que habría servido para concienciar a muchos sobre lo devastador de determinadas enfermedades. A muchos medios de comunicación les gusta llenar sus espacios se suculentas noticias sobre el deterioro de los iconos sociales. La lastima genera atención y a su vez ventas, aun así de un músico yo espero que sea músico y como tal que siga componiendo canciones y publicando discos, como ha hecho David Bowie.

Hasta el último día también trabajo otro icono, Johnny Cash. Los dos fueron capaces de crear grandes discos en sus últimos días. Posiblemente el ADN de los grandes artistas les lleve a crear sin parar. En aquel concierto de homenaje a Freddy, Bowie se reencontró sobre el escenario con Mick Ronson, un buen amigo y compañero de algunas de sus mejores obras. El guitarrista de Ziggy Stardust también adolecia de un cáncer que poco tiempo después se lo llevo al templo de los músicos. El cáncer es una lacra de la humanidad, pero hay que sufre amargamente y quien le planta cara con las cosas que saben hacer. Ahora llegará el momento de valorar cual ha sido el papel de David Bowie en la historia. Para muchos será un mito, otros creerán que es una leyenda y otros lo valorarán por su legado. No considero que encaje en ninguno de esos calificativos. Para mi siempre será David Bowie, un músico excepcional capaz de crear la música perfecta para hacerme soñar con mundos maravillosos y creerme un personaje andrógeno en un universo paralelo.